Cartas de papel

«Hubo un tiempo en el que las mujeres escribían cartas de papel. En ellas, no sólo hablaban de secretos familiares, viajes, modas o cotilleos, sino que también daban consejos a sus hijas, compartían recetas y les contaban historiasCuando comenzó el correo electrónico y disminuyó el envío de cartas, sentí una extraña necesidad de coleccionar postales antiguas escritas por mujeres a las que no conocía. Buscaba por los mercadillos fotos, frases o historias. A veces eran cotidianidades banales, pero que a mí me resultaban fascinantes, como un menú navideño de una familia de la alta sociedad o una postal popular de Mallorca con la frase “¡Te llevo una ensaimada!”. Me gustaba imaginar cómo era la vida de aquellas mujeres por su caligrafía y su forma de expresarse y saber cuáles eran sus inquietudes. Hoy vivimos en la era de internet, el correo es digital, escribimos en blogs y nos comunicamos a través de redes sociales. La tecnología hace posible el milagro de llegar a cualquier rincón del planeta, las madres estamos más conectadas que nunca y compartimos nuestras preocupaciones y sueños para mejorar las cosas. Pero ya apenas se escriben cartas en papel… Tal vez por eso sigo escribiendo cartas de mi puño y letra, para no perder aquello del tintero, los sentimientos en papel y las buenas costumbres».

BAUL ABIERTO

Seguiré haciéndolo. Estoy deseando estrenar estos papeles artesanales que alguien me envió ayer. Su dedicatoria me anima a hacerlo: «Papeles para seguir inspirando, para continuar tradiciones, para enviar postales, para compartir recetas»…  No perdamos las buenas costumbres!

 

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