Descubriendo a los «Indios Chumash» en el Spa

La fama de Ojai como fuente de bienestar y su cercanía a Los Ángeles, hace que sea una de las ciudades con más spas per cápita de EE.UU. y probablemente del mundo. Dicen que aquí te puedes encontrar la misma proporción de “Spas” que de “Stars”. Y no sé si se refieren a estrellas de Hollywood o a estrellas del cielo… (espero que sean las del cielo).

Atraídas por los barros de los indios Chumash, fuimos a pasar el día al Ojai Vallei Inn & Spa, a disfrutar de la “Experiencia Kuyam” que sólo se realiza aquí.

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Ojai Vallei Inn & Spa

Kuyam (Koo-yahm) significa “lugar para descansar juntos”, por lo que el tratamiento se realiza en una habitación para 8 personas, con camastros de azulejos “estilo marroquí”. Consiste en una aplicación de 3 diferentes barros terapéuticos del desierto, calor seco e inhalación de aceites esenciales (es como una sauna pero no tan caliente). Primero te pones un barro mentolado en cuello y pecho, otro en las articulaciones y otro por todo el cuerpo. Cada cierto tiempo te traen toallas mojadas en hielo y te rocían con sprays.

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Ojai Vallei Inn & Spa

Mientras me relajaba, no pude evitar acordarme de esas maravillosas playas de Cádiz… donde coges el barro directamente de la arena, te embadurnas el cuerpo y la cara y te dejas secar al sol, para luego zambullirte en un refrescante baño en el mar. Estaba yo sintiéndome libre en aquellas playas lejanas de España, cuando de pronto una voz de ultratumba salió del CD que emitía “la meditación de un indio ancestral” conveniente  acompañado de música chill out, recordándome que estaba en América… pero yo para meditar, prefiero el silencio. Conclusión: Por $80 tuve mi “experiencia Chumash” envuelta en barro, pero a los indios no los pude encontrar en el spa, así que seguiré buscando…

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Ojai Vallei Inn & Spa

Eso sí, el lugar es perfecto para pasar un fin de semana con amigas o celebrar algo en pareja. Además tienen un montón de actividades, incluso para los niños, por lo que te los puedes llevar (aunque a mí me sobraron esas duchas por las que cae el agua continuamente y los campos de golf, que no creo que contribuyan mucho a ahorrar el agua que le falta al desierto californiano).

Afortunadamente las hormonas mezcladas con burbujas sumergidas en algo tan superficial como “un jacuzzi en un spa” hizo que la conversación con mis magníficas compañeras de viaje se tornara más profunda y fuera el principio de algo más… (Continuará).

Nos vemos el lunes. ¡Buen fin de semana para todos!

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