El éxito de los colegios sin pantallas

Cuando mi hijo comenzó a ir al colegio, empecé a preguntarme hasta qué punto la tecnología o el uso de las pantallas, dentro y fuera del aula, era perjudicial o beneficioso para su aprendizaje. Y es que en el momento en que vivimos, donde todo se mueve digitalmente, parece imposible escapar del mundo tecnológico. Mientras que la mayoría de colegios públicos y privados llenan las aulas de ordenadores, tabletas y pizarras electrónicas, métodos educativos como el Montessori o el Waldorf, no las utilizan hasta la adolescencia.

En EE.UU. el método Waldorf se imparte en unos 200 centros de enseñanza, de los que 50 aproximadamente se encuentran en California. Es precisamente en Silicon Valley, donde están ubicadas las empresas tecnológicas más punteras y donde más se ha arraigado este método educativo. Tres cuartas partes de los alumnos del “Waldorf School de Peninsula” (CA), son hijos de trabajadores de empresas como Google, Yahoo, Apple, eBay o HP. Mientras los padres trabajan en software, sus hijos lo hacen en aulas equipadas únicamente con pizarras, tizas, lápices y libros. La razón, fomentar la imaginación y la creatividad, volviendo a las técnicas básicas: el lápiz y el papel.

Pero esto no es nuevo ni una moda pasajera. El método Waldorf cuenta ya con más de cien años de experiencia. Se basa en el aprendizaje a través de actividades físicas y manuales, que despiertan su curiosidad por adquirir conocimientos. En la etapa infantil los niños juegan, después comienzan a leer y a escribir y no es hasta los 13 años, cuando comienzan a utilizar la informática. Tampoco los profesores explican con dispositivos electrónicos. El motivo: Las pantallas perturban el aprendizaje, porque disminuyen las experiencias físicas y emocionales. Inhiben el pensamiento creativo, el movimiento, la interacción humana y la capacidad de atención”, opinan los defensores del método.

Según un estudio de la OECD, los colegios que han invertido mucho en tecnología, no han mejorado sus resultados académicos significativamente y los mejores programas educativos, son muy cautos a la hora de introducir la tecnología en sus aulas.

Este tipo de metodologías alternativas, fomentan otro tipo de habilidades requeridas por las empresas actuales como ser creativo, aprender a trabajar en equipo, tomar decisiones o resolver conflictos… que son mucho más importantes que saber manejar una tablet con una tecnología que se quedará obsoleta mañana. (Podéis ver en el blog varios post sobre este tema como este http://www.chicaburbujas.com/most-likely-to-succeed-hacia-donde-va-la-educacion/)

De ahí el auge de las pedagogías alternativas que huyen de uniformes, libros, deberes y exámenes. No responden a modelos oficiales de educación pública, pero el 94% de sus alumnos acaban en universidades de prestigio como Berkeley o trabajando en grandes empresas, muchas de ellas tecnológicas.

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