El fin del mundo… como lo conocemos

El deseo de muchos de “Volver a la normalidad”, está evolucionando hacia “La nueva normalidad”. Y esto genera tanta incertidumbre como expectación. Y es que, en ocasiones, podemos sentir que el mundo se acaba. Pero no es un fin real, es más bien, un cambio de etapa.

“It´s the end of the world as we know it”, cantaba R.E.M. Cualquier acontecimiento, individual o colectivo, puede generar una hecatombe. Nuestros hijos han pasado de la niñez a la adolescencia, sin apenas darnos cuenta. Igual que el mundo. Sorprendidos por el paso de “es imposible que eso ocurra”, al “¿Cómo ha podido ocurrir?” y finalmente “¿Qué hacemos para salir de esto?”.

Parece que ha pasado un vendaval y se ha llevado cosas importantes. Otras han cambiado de lugar, pero siguen estando ahí. La casa está revuelta, hay que hacer limpieza, tirar lo que ya no sirve y ordenar prioridades. Probablemente, nuestros héroes de la infancia han sido sustituidos por otros, han cambiado los caminos y destinos, pero nuestros sueños e ilusiones, siguen intactos. Mientras suene la música y el sol entre por las ventanas, los buenos sentimientos, los recuerdos y los amigos, seguirán ahí. Es el momento de coger el patinete, de encontrarnos y salir a buscarlos. ¿Por dónde empezamos? “It´s the end of the world as we know it… and I feel fine”!

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