El mundo necesita más liderazgo femenino

La semana pasada escribí un artículo para la revista Woman Essentia sobre Liderazgo Femenino: ¿Son las mujeres mejores líderes? Realmente pienso que sí, pero preferí plantear la duda, porque la afirmación, llevaría implícitas algunas subjetividades y aclaraciones. También para generar reflexión y debate, y no polémica. Me alegra que el artículo haya sido bien valorado y compartido. Pero, sobre todo, que esté generando comentarios, porque la lectura, el análisis y la reflexión, pueden llevarnos a la consciencia, al cambio y a la acción.

liderazgo femenino

¿Por qué pienso que las mujeres son mejores líderes?

Porque el liderazgo no es una cuestión de género, pero sí de habilidades y las mujeres poseen muchas de ellas. Así lo indican diversos estudios sociales y su cerebro. La doctora Louann Brizendine lo explica muy bien en su libro «El cerebro femenino», del que os hablaba el otro día en este artículo.

Porque creo que un buen líder es aquel que se anticipa, predica con el ejemplo y sabe transmitir un mensaje claro para que los demás le sigan. Las mujeres, por naturaleza, suelen ser más analíticas, previsoras, sociales, comunicativas, cooperantes, emocionales y predispuestas al cambio. Así lo han demostrado, además, en sus medidas y gestión de la crisis de la pandemia del Covid-19, como cuento en el artículo.

Ahora bien, dicho esto, creo que no todas las mujeres, por el hecho de serlo, cumplen con estas habilidades, ni tampoco, que algunos buenos líderes, sean hombres. Esto me parece una obviedad, pero para que nadie se sienta atacado ni excluido, lo aclaro.

Por eso, el artículo comienza diciendo que el liderazgo no es una cuestión de género. Por eso, cada vez que se reconocen las habilidades, el trabajo o la gestión de las mujeres, no debería generarse una competición sexista, pero sigue ocurriendo y hay que seguir dando explicaciones. Por eso debemos seguir trabajando, para que la aportación femenina se acepte, de forma tolerante y respetuosa. Para encontrar el equilibrio entre hombres y mujeres, en la vida en general y en los puestos de poder, en particular, porque esto es lo que nos permitirá caminar juntos y mejorar las cosas. (Os invito a leer este post que escribí hace dos años y en el que ya hablaba de la necesidad de actuar “Por un mundo más femenino”).

El mundo no necesita más discursos grandilocuentes, pero vacíos, porque provocan desinterés, división y desconfianza. La prepotencia, que busca tener el control, causas y culpables externos, que no reconoce errores, sino mostrar triunfos y poderes, se atasca en su egocentrismo y no avanza en su misión.

Por el contrario, las palabras sinceras, dichas con humildad y humanidad, y la gestión previsora y eficaz, que busca la unión y el bien común, generan seguridad, acción y cambio.

Lamentablemente, andamos escasos de buenos líderes que realmente se preocupen por el bienestar de las personas y del planeta. Si los hubiera, no estaríamos como estamos… El mundo necesita un liderazgo empático y femenino, que no repita patrones masculinos obsoletos, para inspirarnos y avanzar UNIDOS. En nuestras manos está conseguirlo.

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