El Placer Femenino

El placer femenino ya empieza a ser tratado sin tabúes, pero con respeto. Debemos entender, valorar y cuidar, de una vez por todas, la sexualidad de la mujer. Una sexualidad que no es sólo reproductiva, sino que debe ser consensuada y compartida. Un tema que nos implica a todos: padres, educadores, médicos, medios de comunicación, contadores de historias, influencers y a la sociedad en general, porque el órgano del placer femenino esconde también dolor.

El domingo pasado, en la portada de El País Semanal, aparecía una bella ilustración de María Hesse (ilustradora de libros como “Frida Khalo” o “El Placer”). El desconcertante dibujo del órgano sexual femenino iba acompañado del titular: “Últimas noticias sobre el clítoris”. Y digo desconcertante, porque algunos pensarían que era un higo en mitad de la selva, la entrada de una cueva florida o la explosión de la primavera, y a otros les pasaría desapercibido.

Placer femenino

Portada de El País Semanal. Ilustración María Hesse

En las páginas internas se podía leer «Descubriendo el Clítoris», un interesante reportaje de Ana Alfageme sobre sexualidad femenina, con gráficos incluidos. Algo tan básico, que no nos debería extrañar. Pero necesario, porque parece que hoy en día todo el mundo sabe como es un pene, pero no muchos cómo es un clítoris. Hasta hace poco, el órgano sexual femenino brillaba por su ausencia en libros de texto de institutos y universidades. Hoy por fin es compañero de pupitre del “omnipresente pene”. El clítoris, ha sido olvidado, menospreciado, repudiado y hasta mutilado. Y sigue siéndolo. Total, sólo sirve para dar placer a la mujer…

Si no enseñamos a los niños a valorar a las mujeres y su sexualidad. A los adolescentes no les hacemos ver que hay películas y series que cosifican a la mujer. Y de adultos no reflexionamos sobre esto, las relaciones pueden resultar insatisfactorias, cuanto menos y abusivas, cuanto más.

Creo que el hecho de que un periódico de prestigio lleve a portada y de forma elegante este tema, es valiente e importante. También lo es el papel de escritores, guionistas, cineastas… para visibilizar tabúes, desigualdades y abusos.

Placer femenino

Ciclo de cortos de CIMA: «El Placer es nuestro»

La semana pasada tuvo lugar en la Cineteca del Matadero de Madrid “El Placer es nuestro”. La última sesión de Cima en Corto, (iniciativa que se celebra los últimos miércoles de cada mes y cuyo objetivo es mostrar cortos dirigidos por mujeres), también trató sobre la sexualidad. A través de los ojos de cuatro mujeres cineastas y de las protagonistas de diferentes historias, pudimos disfrutar del placer femenino.

Placer femenino

Cartel de «Atocha 70» de Irlanda Tambascio

“Atocha 70”, de Irlanda Tambascio, habla en tono de comedia del tabú de la sexualidad en la tercera edad. Sus protagonistas, víctimas de la represión, lo más cerca del cielo y del infierno que han estado, es cometiendo el pecado de comerse una torrija.

“Into the flesh”, dirigido por Montiel (Almudena Monzú), indaga en la sexualidad femenina de una forma bien diferente y desinhibida. Con cuidadas e interesantes imágenes basadas en el universo del fotógrafo John Kayser.

“Anima”, de la directora cubana Ana Victoria (Bebé), cuenta una historia de deseo femenino basada en un cuento erótico. La actriz, Ana de Armas, pone cara y alma a una joven violonchelista que habla a través de gestos y miradas, envuelta en música, sonidos y sensaciones. El sensual corto, ofrece un punto de vista diferente al cine que muestra mujeres-objeto de deseo.

“Suc de síndria”, dirigido por Irene Moray y producido por Miriam Porté, ganó el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción de este año. Un zumo de sandía fresco y brillante que reivindica el derecho a recuperar la sexualidad femenina oscurecida tras la violencia.

Placer femenino

Fotograma de «Suc de síndria» de Irene Moray

Cuatro historias sencillas y femeninas, aplaudidas por una sala repleta de mujeres, pero también de hombres implicados. Compañeros similares a los de la pantalla. Curiosos, sensibles, conscientes, con ganas de saber, compartir y comprender diferentes miradas femeninas.

El coloquio sirvió para reflexionar y debatir, no sólo sobre sexualidad, también sobre represión, censura, educación, violencia, género… porque al final todo está relacionado. Y, a veces, la delgada línea roja entre el placer y el dolor, se refleja en intuiciones, miradas, sensaciones y en seguir descubriendo y respetando el fascinante universo femenino.

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