El Sol de España y el Tío Pepe

Madrid en agosto es más bonita si cabe. Aún puedes disfrutar de sus calles vacías, en el mes en el que los madrileños huyen del cálido asfalto buscando la brisa del mar… entonces es el mejor momento de disfrutar de sus noches de verano, de conciertos al aire libre, exposiciones y teatros.

MADRID EN AGOSTO

Tras el verano y ya en California, todavía guardo en la memoria el sol de España y en la retina, esa maravillosa estampa de Madrid vacía. Sólo en el centro, pude observar el incansable caminar de los turistas buscando los rincones y secretos más escondidos de la capital.

La Puerta del Sol es el Kilómetro 0 de la ciudad, del que salen todas las carreteras de España y calles de Madrid. Donde se produjo el primer alumbrado, desde donde salió el primer tranvía y se construyó la primera línea de metro (que por cierto es la mayor caverna artificial excavada del mundo y esconde los restos de una iglesia del siglo XVII).

MADRID KM 0

La Plaza por donde sale el sol en Madrid, es la más icónica y transitada, donde han ocurrido diversos acontecimientos históricos, como la primera manifestación popular y muchas posteriores o la proclamación de la Segunda República… y donde muchos madrileños acuden a celebrar esa tradición tan española de comerse las uvas cada fin de año, al compás del reloj más preciso de la ciudad.

MADRID METRO SOL

Me alegró saber que de aquellas tiendas, confiterías y cafés del siglo XIX, todavía se muestran airosos los abanicos españoles de los escaparates de ¨Casa de Diego¨ y las bambas rebosantes de nata de la pastelería ¨La Mallorquina¨. Pero lo que más ilusión me hizo fue ver que el emblemático y simpático luminoso del ¨Tío Pepe¨, volvía a lucir más rejuvenecido, después de su restauración y las protestas populares, porque un rótulo que ha resistido hasta a una guerra, es más que un motivo de contaminación lumínica, de orgullo español.

MADRID TIO PEPE

Me encantó volver a recorrer la calle Carretas, donde se estableció la primera tienda con dependientas y entrar en los almacenes ¨Pontejos¨ con la ilusión de una niña, para comprar botones y admirar esas maravillas por metros que ya no se venden en los centros comerciales: telas, cintas de raso, plumas y encajes… Pasar por los cafés donde se reunían escritores e intelectuales y llegar hasta los Cines Ideal, para ver algún estreno.

MADRID PONTEJOS

Pasé por la Carrera de San Jerónimo y me detuve en ¨Lhardy¨, ese restaurante histórico de más de 170 años de antigüedad, donde se han guisado además de platos, secretos de estado. Al ver su escaparate de comida para llevar, me acordé de sus deliciosos turrones y el consomé que tomábamos allí cuando venían a visitarnos mis abuelos. Claro que ahora lo decoraban tartas, un carrito con helados y un cartel de ¨Cerrado por Vacaciones¨, que confirmaba que la temporada alta en Madrid nunca fue Agosto.

MADRID LHARDY

Por la calle Mayor, llegué hasta la tienda más pequeña de la ciudad, una cordonería plagada de bonitos cordones y cintas de pasamanería artesanales, pasé por la casa más estrecha y por ¨La Librería¨, especializada en libros de Madrid. Merendé en el pequeño pero acogedor saloncito de ¨El Riojano¨, una de las mejores pastelerías de la ciudad y la única donde te puedes tomar ¡un buen café acompañado de Roscón de Reyes en cualquier época del año!. Además fue fundada en 1855 por el pastelero personal de la reina María Cristina de Hagsburgo, Dámaso Maza, paisano de La Rioja, de ahí el apodo con el que se le conocía y que da nombre al establecimiento.


MADRID EL RIOJANO

Pasé por ¨La Fonda de la Vizcaína¨, toda una institución hotelera y gastronómica del siglo XIX regentada por Doña Ramona (una vasca y buena cocinera especializada en bacalao al pil pil), donde vivieron numerosos intelectuales, como el escritor Christian Andersen. También por el hotel más antiguo de Madrid, la ¨Posada del Peine¨, que data de 1610 y aunque ha sido remodelado, todavía conserva su fachada original y algunas anécdotas como el origen de su nombre: de cada habitación colgaba un peine de una cuerda para que los huéspedes lo usaran, pero no se lo llevaran.

MADRID POSADA PEINE

Mientras paseaba, busqué una farmacia para comprar una crema y entré en ¨La Farmacia de la Reina Madre¨ (Mayor 59). Me sorprendió su historia, no sólo porque era la farmacia más antigua de Madrid, sino porque formaba parte de la historia de la corte. Creada en 1578 por un alquimista veneciano, Felipe V le concedió el nombre y el escudo oficial en agradecimiento por los servicios prestados a su segunda esposa Isabel de Farnesio. Además de abastecer a la Casa Real durante décadas, aquí se vendieron las primeras quinas traídas de América, drogas y misteriosos productos como la piedra imán y el extracto de momia egipcia.

MADRID FARMACIA

Actualmente el edificio modernista decorado con azulejos de Talavera y botes de cerámica del Buen Retiro y de La Granja, es un museo que guarda documentos y objetos de gran valor histórico, como libros antiguos y 1.600 recetas antiguas ¡hasta una a nombre de Cervantes! o facturas de personajes célebres que han permitido reconstruir algunos historiales médicos importantes. Pero estas paredes también guardan algún que otro secreto, como que en 1830 el sótano fue centro de reunión de liberales de la época y cuenta la leyenda que los pasadizos ocultos que comunicaban la farmacia con el Palacio Real fueron utilizados por el político Salustiano Olózaga para escapar de la horca.

¡Cuántos secretos esconde Madrid! Mañana más…

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