El viaje interior

A veces el viaje exterior, va acompañado de un viaje interior. Creo que en todo viaje fructífero, algo se pierde, algo cambia y algo se gana, aunque a veces duela. Cada uno hará el viaje a su manera, pero algunos aprendizajes serán comunes.

Redwood San Francisco, 2016. “En el camino”. California

UN ALTO EN EL CAMINO. A menudo, las obligaciones diarias y el trabajo nos hacen pasar por la vida de puntillas, con una venda en los ojos, deprisa y sin profundizar. Pero hay momentos en los que es necesario pararnos a pensar e identificar qué es lo que nos incomoda.

VACIAR LA MOCHILA. Entonces nos damos cuenta de que a lo largo del camino hemos llenado nuestra mochila de cosas que cada vez nos pesan más y ya no podemos o no queremos cargar con más peso. Es el momento de ordenar nuestro pasado, guardar las cosas que nos sirven y tirar las que no.

Redwood San Francisco, 2016. “Árbol caído”. California

APRENDER A SOLTAR. Es difícil aprender a desprendernos de lo que ha sido importante para nosotros, porque le tenemos apego, pero a veces nos hace daño o no nos deja avanzar. Solemos tener cosas sin resolver del pasado. Una pérdida, una desilusión, un fracaso… Nos aferramos a las personas con facilidad, porque tenemos miedo a la soledad, pero debemos respetar su propio camino.

DESPRENDERNOS DE NUESTROS MIEDOS. La mayoría de las cosas que nos impiden volar, están relacionadas con nuestros miedos. Debemos identificarlos y plantarles cara, para poder superarlos.

Redwood San Francisco, 2016. “En el interior del bosque”. California

ENFRENTARNOS A NUESTROS MONSTRUOS. Tendemos a no aceptar lo malo de los demás ni de nosotros mismos, por el qué dirán, el sentido del deber, el miedo al rechazo… A no aceptar las diferencias y a querer ser perfectos e iguales, por comodidad o cobardía (aunque a mí cada vez me gustan más las cosas imperfectas, porque son únicas). Pero debemos enfrentarnos a nuestros monstruos, ver lo que no nos gusta y por qué, para aceptar nuestra propia naturaleza, con sus virtudes y defectos. Y pensar: “Así soy yo, tengo muchas cosas que mejorar, pero forman parte de mi”.

LAS COSAS CAMBIAN. Debemos aceptar que las cosas cambian y no aferrarnos al pasado porque la incertidumbre nos de miedo. Pensar que evolucionar es lo que nos hace grandes. Que todo a nuestro alrededor cambia y nada permanece para siempre.

TOMAR CONSCIENCIA. Alejarnos de la ciudad y adentrarnos en la naturaleza, nos hace conectar con nosotros mismos, con los demás y nuestro entorno, de una forma más consciente. Nos ayuda a identificar cuáles son las cosas que nos llegan al alma y las que nos apasionan.

Redwood San Francisco, 2016. “Dentro del árbol”. California

LO QUE SOMOS. No somos lo que los demás quieren que seamos. Dicen los psicólogos, que la mayoría de nuestras conductas y decisiones, corresponden a patrones aprendidos de nuestro pasado, familia y entorno. Incluso la elección de los estudios, trabajos, parejas y amigos. A veces nos dejamos llevar por el rebaño, por la sociedad, por los consejos de los demás, por lo que está bien o mal o lo que alguien piensa que será mejor para nosotros, y eso nos condiciona.

VUELA. Una vez que liberamos la mente de todas las cosas que interfieren en nuestro camino, aparece nuestro verdadero yo y podemos volar. Nos damos cuenta de que el poder está en nuestro interior y la sensación es maravillosa…

Redwood San Francisco, 2016. “Vuela”. California

RESPETO. Creo que esta palabra lo engloba todo. Respeto a nosotros mismos. Respeto a los demás. Respeto a nuestro planeta. Y eso incluye ser consecuentes, tener el control de nosotros mismos, aprender a decir que no, poner límites, respetar tiempos y espacios, escuchar al otro y ser más tolerante.

Redwood San Francisco, 2016. “Rayo de sol”. California

EQUILIBRIO DE CUERPO, MENTE Y ALMA. Debemos cuidar cada día nuestro cuerpo, pero muchas veces olvidamos la mente y el alma. Buscar el equilibrio constantemente, con disciplina y perseverancia, es fundamental para relacionarnos mejor con los demás y con nosotros mismos. La alimentación, el ejercicio, la meditación y hacer cosas que nos llenan, pueden ayudarnos. Mantenernos firmes en lo alto de la cuerda es difícil, porque nos caeremos muchas veces, nos desanimaremos y lloraremos, pero adquiriremos la fuerza suficiente para volvernos a levantar una y otra vez. Y estaremos felices, porque habremos conseguido levantarnos solos, sin nada que nos pese y seremos capaces de continuar nuestro camino.

Carmel by the sea, 2016. “Calma”. California

REESTRUCTURAR EL EXTERIOR. Después de mirar hacia dentro, podemos cambiar lo de fuera. A veces no hace falta tirarlo todo por la borda, igual basta con ordenarlo y cambiar el enfoque, para vivirlo de otra manera. Alejándonos de lo negativo, aprendiendo de nuestras experiencias, cerrando heridas y abriendo los brazos, hacia dentro y hacia fuera. Y sobre todo, mirando al frente.

Big Sur, 2016. “Mirando al horizonte”. California

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