Feliz Día del Libro! sabias palabras de “El Principito”

Hoy 23 de Abril se celebra el Día del Libro con interesantes actividades en las principales ciudades españolas. En el “Barrio de las Letras” de Madrid, donde vivieron muchos de nuestros más queridos escritores, como Lope de Vega, Góngora o Cervantes, habrá pasacalles cervantinos, talleres de escritura, un mural de deseos, representaciones teatrales y el ya tradicional memorial al Quijote. En la Plaza Mayor tendrá lugar el “Mercado de las Palabras”, con juegos para niños y mayores y en las bibliotecas también habrá presentaciones de libros o Cuentacuentos para los más pequeños. Además, bajo la iniciativa “Pinta Malasaña”, más de un centenar de artistas españoles decorarán las paredes del barrio madrileño con vibrantes textos y colores. Por su parte, las calles de la ciudad de Barcelona se llenarán de rosas y libros para celebrar su tradicional Día de San Jordi, amenizado con música durante todo el día, con conciertos que tendrán lugar en la Antigua Fábrica Estrella Damm.

Este año, además, se celebra el 75 aniversario de uno de los cuentos poéticos más bonitos de la historia: “El Principito”. Su belleza no reside solamente en sus maravillosos textos e ilustraciones, sino en la sabiduría que encierran sus palabras universales y en el momento en el que fue escrito.

Su autor, el escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, lo escribió mientras se encontraba exiliado en EE.UU., y el libro fue publicado en plena Segunda Guerra Mundial, cuando en Europa millones de niños se estaban quedando huérfanos y desamparados. Tan perdidos como el protagonista de la historia, un piloto que quedó atrapado en mitad del desierto, fascinado por las fantásticas historias que le contó un pequeño y solitario príncipe, venido de otro planeta.

Aquel piloto nunca regresó de su misión y nunca pudo disfrutar del apabullante éxito de su libro, pero fue traducido a más de 250 idiomas y hoy se ha convertido en un libro clásico lleno de valores universales como la vida y la muerte, la ilusión, la constancia, la amistad, el amor y la felicidad. Una historia que habla de las pequeñas cosas de la vida, pero también de que todo tiene su final y cómo afrontar las pérdidas.

En enero de 2005 encontré un avión en mitad del desierto del Sahara. Me pregunto si existió de verdad… el aviador o el pequeño príncipe. Nunca lo sabré, pero cada vez que siento nostalgia de lugares lejanos, contemplo el cielo estrellado, pienso en todo lo aprendido y en los nuevos amigos que encontré en el camino.

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