«La Chica Danesa», un sutil retrato femenino

Mañana se celebran los Oscar y seguramente no haya sorpresas, porque El Renacido se llevará la mayoría de los premios por los que está nominada, incluyendo el de Mejor Actor para Di Caprio. A Hollywood siempre le han gustado las historias de supervivientes y ésta además es excesiva, peligrosa y heladora, en todos los sentidos.

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En cambio, hay otras películas intimistas, discretas y sutiles, pero que dejan un poso en la memoria, por la complejidad de sus personajes y la grandeza de sus historias. Es el caso de La Chica Danesa.

No fue sólo el disfrutar del arte en la Dinamarca de los años 20, del ambiente bohemio de sus calles y de sus fiestas. Ni tampoco que el argumento esté basado en la historia real de la primera operación de cambio de sexo. Algunos no la consideran lo suficientemente transgresora… será porque es respetuosa, elegante y contenida. No es provocadora porque no busca mostrar, sino escarbar, y al hacerlo se vuelve perturbadora, inquietante y sorprendente. Y también transgresora (no en la forma, sino en el fondo). Su elegante fotografía y el ritmo pausado, son el entorno que necesita Lili, la brillante protagonista para desarrollarse.

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Me enamoró la original evolución del personaje construido entre dos mujeres, con diferentes razones para crearlo. Su inquietante transformación, basada en las interpretaciones magistrales de Eddie Redmayne y Alicia Vikander, envueltas en los elegantes vestidos del español Paco Delgado. Y su compleja historia de amor, por inusual y rompedora.

Seguramente no se lleve ninguno de los cuatro Oscars a los que está nominada (Mejor Actor, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Vestuario y Mejor Diseño de Producción), pero permanecerá en mi memoria como una de las historias mejor contadas sobre el significado de ser mujer.

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Un sutil retrato femenino creado por Tom Hooper, que pone de manifiesto la valentía y empatía de dos mujeres, para entenderse a sí mismas con honestidad, dolor y libertad.

 

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