La felicidad… ¿Viajar o tener hijos?

Ayer me sorprendía este titular en el periódico español “La Vanguardia”: “El secreto de la felicidad no está en casarse o tener hijos, sino en viajar”. Enseguida pensé en quién podía hacer una afirmación tan contundente y en base a qué, porque alguien que no haya experimentado las dos cosas, no sé si debería compararlas. Después leí que el estudio lo había hecho una agencia de viajes y que los datos no reflejaban exactamente eso… Según el periódico, “de los 17.000 individuos de 17 países entrevistados por Booking, para el 49% el impacto emocional de un viaje es o ha sido más fuerte que el día de su boda; para el 51%, más que una cita con su pareja; para el 50%, más que conseguir un trabajo nuevo; para el 45% más que prometerse, y un 29% considera la experiencia viajera superior a la de tener un hijo”. Esto sólo pone de manifiesto la subjetividad de las encuestas, sus posibles interpretaciones y “la trampa” de algunos titulares.

Personalmente creo que hay muchos tipos de experiencias paternales, viajes, bodas, encuentros, trabajos. Buenas y malas. Y creo que la diferencia entre unas y otras está en cómo, cuándo y por qué hacerlas. Porque si las hacemos cómo nosotros queremos, cualquiera de ellas puede ser preciosa e incomparable.

VIAJAR CARTELES

Me encanta viajar. Y esa fue una de las cosas a las que no quise renunciar cuando decidí ser madre. Desde que nació mi hijo, hace ya 7 años, he vivido en diferentes ciudades y he viajado siempre que he podido. Hay viajes iniciáticos para hacer en solitario, internos o llenos de aventuras. Algunos que en pareja resultan el doble de bonitos. Y otros en los que vuelves a ver el mundo a través de los ojos de tus hijos. Hay viajes que leemos en los libros o vemos en las películas. Algunos tan reales como la vida misma y otros de ensueño e incluso imaginarios. No podría decir cuál de todos es mejor… pero creo que el secreto de la felicidad está en mantenerse en movimiento, en no estancarse, en no dejar de buscar otras ideas, otros lugares, otras personas… y eso es independiente de estar soltero o casarse, de tener hijos o no y desde luego no es incompatible, sino más enriquecedor si cabe.

VIAJAR COCHE

Pero sólo si viajamos ligeros de equipaje, disfrutando no como turistas sino como viajeros, compartiendo experiencias, “EL VIAJE” habrá merecido la pena. Al menos para mí.

VIAJAR

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