“La Librería”, un homenaje a los libros y algo más

Florence, una joven viuda que vive en el bullicioso Londres de los años 50, decide trasladarse a un calmado pueblo de la costa británica, tras la muerte de su marido. Allí decide cumplir el sueño de ambos: abrir una librería. Pero este hecho, desata todo tipo de reacciones en los habitantes de la pequeña localidad, como también lo ha hecho en nuestra sociedad. 

La última película de la cineasta catalana, Isabel Coixet, viene avalada por múltiples premios nacionales e internacionales (entre ellos tres goyas a Mejor Película, Dirección y Guión Adaptado), pero ha sido aplaudida y criticada a partes iguales. Obra de arte para algunos, estampa clásica inglesa para otros. “Debería haberla rodado en inglés, español o catalán?” o “Si no la hubiera dirigido una mujer, no habría ganado”. Para unos, cálida y conmovedora y para otros, más fría que un témpano. Imperfecta o demasiado perfecta… Nunca llueve a gusto de todos y menos en la costa británica!.

Tiene todos los ingredientes para entusiasmarme: una bonita historia bien interpretada, idílica localización, un pequeño gran sueño, perseverancia para alcanzarlo más allá de fronteras, valiente crítica social, música nostálgica, cuidada puesta en escena, una librería especial y muchos libros.

He disfrutado con su sencilla historia envuelta en bruma. Con las texturas de papeles pintados en libros y paredes y sus trajes a medida. Con la soledad que transmiten paisajes y miradas, arropados por la delicada música de Vilallonga y la frágil voz de ALA.NI. Con las complicadas relaciones humanas y los soberbios personajes antagonistas, magníficamente interpretados por Patricia Clarkson y Bill Nighy. Con ese amor silencioso y la pasión ruidosa de una niña rebelde.

Me hubiera gustado que “La Librería” fuera un verdadero refugio, con una grande y cálida chimenea (y no una pequeña estufa). Donde leer libros que apasionan, que incitan a soñar, a desear, a buscar dentro y fuera de nosotros… porque entonces el disfrute”, sería “entusiasmo”. Pero en la vida, lejos del sueño americano, hay historias contenidas de personas frágiles pero perseverantes que construyen sueños y depredadores que intentan destruirlos. De gente inspiradora que siembra esperanza y libros que animan a seguir buscando.

Ya estoy deseando leer la novela de Penelope Fitzgerald, mientras escucho Felling lonely on a Sunday afternoon” en una tarde lluviosa, al calor de la chimenea.

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