Lo extraordinario de lo ordinario

Un día más, miro la ciudad fría, tras el cristal. Las calles de Madrid siguen vacías. Parece que todo marcha igual, pero hoy, sucedió algo extraordinario. Amaneció nevando, y en la ciudad silenciosa, algo cambió…

extraordinario

El viento, me despertó más temprano, susurrándome al oído. El frío, me pareció más cálido, desde dentro. Tu aliento, más reconfortante.

extraordinario

Hoy, el café bajo la manta, tiene más aroma. Las palabras del libro, ruedan más despacio. El ruido de las noticias se oye más lejano y la música más alta.

extraordinario

La comida sabe mejor compartida. Puedo escuchar el piano de mi vecina y el fuego, prende mejor.

extraordinario

Hoy, a las ocho, volveremos a aplaudir… pero los aplausos sonarán diferentes. Porque cada día ocurre algo, por pequeño que sea, y salimos al balcón con un nuevo aprendizaje. Y yo, como cada día, aprecio un poco más lo extraordinario de lo ordinario que nos sigue ofreciendo la vida.

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