Lolo Rico: Se fue la madre de “La Bola de Cristal”

Ayer leía con tristeza: “Muere Lolo Rico, la madre de La Bola de Cristal” y el mítico programa de los años 80 volvió a revivir en mi cabeza…

Soy una de aquellas niñas curiosas que cada sábado se sentaba frente al televisor, a esperar impaciente el comienzo del que para mí era el mejor programa del momento: “La Bola de Cristal”. Yo debía tener unos 10 años, los suficientes como para comprender que aquel programa disparatado, a veces incomprensible y otras, surrealista, era tan real como la vida misma. Y para querer “aprender y desaprender”, de forma divertida, algo nuevo cada día.

LA BOLA DE CRISTAL

Portada del libro de “La Bola de Cristal”

Aquel polémico espacio transgresor, elogiado por unos y criticado por otros, era para mí una ventana abierta a la imaginación, que invitaba a respirar aire fresco. Esa “bola de adivina y con música divina”, despertaba la curiosidad de pequeños y mayores, porque independientemente de la edad que tuvieras, te hacía pensar y cuestionarte el mundo. Y aquellos personajes raros, extravagantes, irreverentes y tan diferentes, siempre te sorprendían con alguna frase, canción o idea nueva y ocurrente.

Hoy, a mis cuarentaytantos, vuelvo la vista atrás, con nostalgia. Porque soy consciente de que aquel programa, supuso más que unas horas de entretenimiento en la parrilla de la televisión española. Llenó ese vacío de “la transición española”, el que va de la dictadura a la democracia y de la niñez a la adolescencia. Esa democracia recién estrenada y ese “periodo latente”, todavía guardaban muchas preguntas sin respuesta y experiencias por descubrir. Lola Rico, su creadora, no pretendió dar respuesta a todas ellas con su bola de cristal, sino despertar nuestra curiosidad, y ese fue su mayor acierto. Nos regaló un universo imaginado por ella, donde cabía todo y todos los que tuvieran los ojos, las mentes y los corazones abiertos al diálogo, al debate, a la reflexión, al respeto, a la tolerancia y… a la creatividad. Revolucionó el panorama televisivo y cumplió su objetivo: “Hacer una televisión ética que favorezca el conocimiento, la convivencia, la inteligencia creadora y la curiosidad por el saber”. Sólo duró cuatro años. El tiempo que le dejaron ser libre, sin censuras ni ataduras, pero eso también fue un triunfo.

LA BOLA DE CRISTAL

Imagen de archivo de ‘La Bola de Cristal”

Nada de todo esto hubiera sido posible sin la imaginación de la escritora de cuentos infantiles. Sin la valentía de la osada periodista comprometida. Sin la fuerza de la mujer luchadora que llevó a cabo este ambicioso y cuestionado proyecto. Sin el empuje de esta madre comprometida con la educación y la cultura.

Decía su hija Isabel Alba Rico en un emotivo artículo titulado “Gracias, madre” publicado en El País, que Lolo Rico, por encima de todas estas cosas, fue MADRE. “Una madre peculiar, diferente al uso. A veces hada buena y a veces maléfica. A menudo, contradictoria, pero siempre sincera y honesta. Tan honesta que jamás ocultó sus dudas, sus incertidumbres y sus interrogantes”.

Se fue la madre de “La Bola de Cristal”, pero dejó algo latente en muchos corazones de niños y adolescentes de nuestra generación. Algo que intento transmitir a mi hijo cada día y que sin duda apreciará cuando descubramos juntos “Que tiene esa bola que a todo el mundo le mola”. Ojalá alguien vuelva a hacerla brillar, de forma tan brillante… Alguien que tenga la valentía, el empuje y la creatividad para crear un espacio donde inculcar a los niños curiosidad, cultura y otras formas de mirar. Al fin y al cabo, eso también es EDUCAR. ¿Alguien se atreve a continuar?

Mientras tanto, yo sigo creyendo en las brujas, en los electroduendes y en todo lo que nos hace vibrar. Aquello que despierta consciencias, corazones y curiosidad. Lo que utiliza la fantasía, para contar VERDADES, en lugar de mentiras.

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