«Los niños aprenden lo que viven»

Hoy es el Día Internacional del Niño. Una fecha para celebrar los avances conseguidos por los derechos de los niños, pero también para llamar la atención sobre la situación que todavía viven los más desfavorecidos. Por desgracia, siempre son el colectivo más vulnerable y el que más sufre durante los conflictos o las guerras.

Naciones Unidas celebra este día en honor a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y a la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989. Nos recuerda que todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo donde hayan nacido. Pero resulta lamentable que esto no sea una realidad, no sólo en países subdesarrollados, sino en las primeras potencias económicas mundiales.

En 1954, la escritora americana Dorothy Law Nolte, escribió el poema: «Los niños aprenden lo que viven», para el periódico The Torrance Herald. En los 70 alcanzó gran popularidad a nivel mundial (seguro que muchos lo habéis visto por casa de pequeños) y en los 90 formó parte del libro: «Los niños aprenden lo que viven: crianza de los hijos para inspirar valores», que fue todo un fenómeno de ventas. Nolte lo escribió junto con Rachel Harris, con quién también colaboró en: «Los adolescentes aprenden lo que viven: la crianza de los hijos para inspirar integridad e independencia».

niños

Un gran poema para reflexionar, recordar y no olvidar, que los niños son lo más puro que existe. Esos pequeños maestros que nos devuelven con inocencia, ilusión y ternura, una mirada o una sonrisa que nos llena el alma, sin pretenderlo. Nosotros como adultos, tenemos la obligación de protegerles, cuidarles, educarles y amarles de la mejor manera posible, porque “los niños aprenden lo que viven”, en cualquier momento y en cualquier lugar del mundo.

Si los niños viven con crítica, aprenden a condenar.
Si los niños viven con hostilidad, aprenden a pelear.
Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
Si los niños viven con lástima, aprenden a sentir pena por ellos mismos.
Si los niños viven con ridículo, aprenden a sentir timidez.
Si los niños viven con celos, aprenden a sentir envidia.
Si los niños viven avergonzados, aprenden a sentir culpa.

Si los niños viven con estímulo, aprenden a tener confianza.
Si los niños viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si los niños viven con elogios, aprenden a valorar las cosas.
Si los niños viven con aceptación, aprenden a amar.
Si los niños viven con aprobación, aprenden a quererse.
Si los niños viven con reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.
Si los niños viven compartiendo, aprenden a ser generosos.
Si los niños viven con honestidad, aprenden la sinceridad.
Si los niños viven con imparcialidad, aprenden la justicia.
Si los niños viven con amabilidad y consideración, aprenden el respeto.
Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener confianza en sí mismos y en los de su alrededor.
Si los niños viven con amistad, aprenden que el mundo es un lugar agradable donde vivir.

Dorothy Law Nolte

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