Más amigos y menos compras

Cuando vivía en California, recuerdo que el último jueves de noviembre, tal día como hoy, celebrábamos Thanksgiving, el Día de Acción de Gracias. Un precioso día para reflexionar, dar gracias y compartir con la familia y los amigos. Año tras año, se convirtió en un día muy especial para nosotros, porque cuando vives fuera de casa y no tienes a tu familia cerca, tus amigos se convierten en una gran familia y es un buen momento para agradecerles todo su apoyo y cariño.

Siempre me pareció un contrasentido que, justo después de dar gracias por todo lo que teníamos, el día siguiente, Black Friday, se convirtiera en el pistoletazo de salida de las compras navideñas. El comienzo de un consumismo feroz que llenaba vacíos y silencios, con excesivas luces navideñas, en la búsqueda de una navidad perfecta, llena de nieve artificial.

Este año, mañana viernes se celebra el Día sin Compras, en contraposición al Black Friday y al Cyber Monday. Una huelga simbólica de consumidores a nivel mundial, a la que además se une la preocupación medioambiental. Según la empresa social Gratix, se estima que cada persona gastará en España una media de 200 euros en compras, que equivalen a la emisión de 80 kg de CO2 a la atmósfera en un solo día por persona. Y la industria de la moda, que será una de las más beneficiadas, junto a la tecnológica, es ya la segunda industria más contaminante del planeta.

Amigos

Autor: Sasin Tipchai

Ecologistas en Acción, ha denominado el Black Friday como el Viernes negro para el Planeta. La organización ecologista, ha hecho un llamamiento a la población, con algunas reflexiones y propuestas. No han dudado en señalar al consumo compulsivo como uno de los factores de la infelicidad humana, ya que el bienestar tiene más que ver con la riqueza de las relaciones sociales y fomentar valores como la solidaridad y la cooperación. Por este motivo proponen:

Prescindir todo lo que no sea urgente y necesario.

-Evitar las tiendas de cadenas corporativas que promueven el Black Friday con ofertas para incrementar sus ventas.

-Dedicar ese tiempo de compras a placeres auténticos como pasear, contemplar el otoño, leer, tomarnos unas cañas con los amigos…

-Reflexionar sobre alternativas de consumo más justas y sostenibles.

Los amigos y los seres queridos son el bien más preciado que tenemos y los que realmente nos llenan el corazón y no el armario. Es maravilloso ver a dos niños disfrutar con una simple pelota o correr libres en una bicicleta, con una sonrisa en la cara. «Más amigos y menos compras».

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