«Pumpkin Patch»

Lo primero que “hay que hacer” para pasar el otoño en California es conseguir unas buenas calabazas. Aquí las venden por todas partes, en supermercados y tiendas. Incluso las puedes comprar de plástico (pesan menos, son más baratas y fáciles de transportar), pero para mí lo más divertido es pasarte por un “Pumpkin Patch” un sábado por la mañana.

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Al principio pensé que estaban poniendo un circo o una feria, pero son “campos de calabazas urbanos”. Hay por todos los barrios de la ciudad y algunos tienen hinchables y actividades para niños. Los peques se lo pasan bomba rodando calabazas, escondiéndose y escogiendo las que más les gustan.

PUMPKINS

Tienen de todos los tamaños, naranjas, verdes, blancas… Puedes llevarte una calabaza gigante por $20 o más baratas (dependiendo del tamaño) e incluso minicalabazas por $1. Las pones en un carrito como estos y te las llevas a casa.

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También tienen espantapájaros y balas de paja. Es más complicado de transportar, pero pasas una tarde divertida. Estas calabazas no son tan perfectas como las de plástico, pero son auténticas, ayudas a los granjeros que las cultivan y además te las puedes comer, decorarlas, vaciarlas… y quedan así de bonitas. ¡Mañana más sobre las calabazas!

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