Ser Madre en el Siglo XXI, cada vez más difícil

Hace unos días, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicaba las conclusiones de la Encuesta de Fecundidad del año 2018: https://www.ine.es/prensa/ef_2018_d.pdf. Ser madre en España es cada vez más difícil, según los alarmantes datos de la natalidad en nuestro país. Cabe destacar, que no se elaboraba este estudio desde 1999 y por primera vez incluye la opinión de los hombres.

Las españolas cada vez tenemos menos hijos:

Según el INE, 8 de cada 10 mujeres entre 25 y 29 años, aún no ha tenido hijos. Esta cantidad se eleva al 88% de las mujeres y el 95% de los hombres menores de 30 años. El porcentaje, se mantiene por encima del 50% en mujeres de entre 30 y 34 años. Además, a medida que aumenta el nivel educativo se retrasa la maternidad. Las mujeres que trabajan tienen menos hijos que las que no, y las extranjeras tienen más que las españolas, cuya tasa de fecundidad baja ya a 1,3 hijos por mujer.

El retraso de la maternidad, disminuye las probabilidades:

Por otro lado, el 42% de las mujeres entre 18 y 55 años, reconoce que tuvo a su primer hijo más tarde de lo que le hubiese gustado. Las dificultades para conciliar la vida familiar y laboral y los salarios bajos, son las principales causas que hacen que las españolas retrasen su maternidad una media de 5 años.

Si consideramos que, según los ginecólogos, la edad más fértil de una mujer está por debajo de los 30, retrasar la maternidad 5 años es bastante tiempo. Según avanza nuestra edad biológica, disminuyen las probabilidades de quedarnos embarazas de forma natural. Y aumentan así las posibilidades de tener que someternos a tratamientos de fertilidad, que muchos no podrán pagar o no siempre llegarán a buen término, además del coste económico, físico y emocional que esto supone.

Apoyo a la maternidad, para reactivar la natalidad:

Traer niños al mundo es una decisión individual, pero también un beneficio para la sociedad. Un país sin niños y con una población envejecida, augura problemas y un futuro oscuro. Debería ser una cuestión prioritaria de los políticos, fomentar la maternidad con medidas y leyes que favorezcan la conciliación, que cuiden a las madres y su reinserción laboral. Pero no lo es. El apoyo a la maternidad debe ser incondicional, si queremos reactivar la natalidad.

También está en manos de las empresas, convertirse en organizaciones más humanas, que mejoren el bienestar de sus empleados y la conciliación laboral, tanto de hombres como de mujeres. Hace dos días un juzgado de Ourense, obligaba a una empresa a que una trabajadora pudiera cambiar el horario que le habían denegado, por razones familiares. Y mientras tanto, algunas empresas intentan retrasar la maternidad de sus empleadas con promesas o costeando tratamientos de fertilidad… (Podéis leer más sobre el tema en este post: ¿Madres congeladas o liberadas?)

Ser madre

El dilema de ser madre:

Ser madre en el siglo XXI es cada vez más difícil, pese a los avances médicos. Hoy en día, la maternidad es una elección. Un dilema que ronda la cabeza de muchas mujeres, por unos motivos u otros. Debemos respetar todas las decisiones, sin dar nada por supuesto y sin presiones, porque cada una sabe cuáles son sus circunstancias, deseos y prioridades. Es una decisión personal, que debemos tomar de forma consciente, no porque la sociedad lo espere de nosotras, pero tampoco porque nos lo ponga difícil… Es una pena que muchas mujeres nos planteemos renunciar a la maternidad o a tener más hijos, por cuestiones económicas, sociales o porque se nos pasó el tiempo sin darnos cuenta.

Soy una de esas mujeres que tuve dudas acerca de la maternidad. Sentí presión, miedo e incertidumbre, porque quería seguir siendo una mujer independiente. Pero decidí convertirme en madre y ese deseo fue más fuerte que todos los frenos psicológicos, económicos y sociales.

Si, la maternidad está llena de contradicciones y dificultades. Te vuelve más vulnerable, menos independiente, pero también más fuerte y valiente. Te hace tomar decisiones y renunciar a cosas, pero te ayuda a afrontar nuevos retos y a superarte a ti misma. Te enseña a dar y recibir, de la forma más generosa posible. Compartir tu amor y felicidad con esa personita que se ha formado dentro de ti, crea un vínculo afectivo difícil de romper. Esa, es una de las sensaciones más misteriosas, increíbles y grandes de la Vida.

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