«Smoothies», una buena forma de comer fruta y verdura

Me encantan esos bebés regordetes que se comen la papilla de frutas y verduras sin pestañear. El mío antes era de esos… pero según pasan los años va siendo más selectivo y cada vez le cuesta más comer fruta y verdura. Porque no sé los vuestros, pero mi hijo cada vez que ve un “brócoli” (aunque sea dibujado como un árbol) sale corriendo… Así que harta de hacer recetas creativas, de dibujar en el plato arbolitos con brócoli y caritas con ojos de aceituna (y comérmelos yo), me he pasado a “Los Smoothies”. Además son muy nutritivos y saludables para bajar esos kilitos de la cuesta de enero.

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En EE.UU. están muy de moda ahora, pero su origen es más antiguo. Aunque su tradición viene de los países tropicales de América Latina (que siempre han tomado mezclas de fruta fresca batida), el concepto “smoothie” nació en California en los años 1960 junto al boom del cuidado del cuerpo y como una alternativa a los refrescos azucarados.

Es una bebida batida, no alcohólica, cremosa, preparada con trozos de fruta y mezclada con zumos, lácteos o helado. El problema de muchos smoothies que venden en tiendas y supermercados es que no tienen la cantidad de nutrientes y fruta fresca que aseguran y si además los mezclan con natas y azúcares, la bebida deja de ser “saludable”. ¡Así que mejor hacerlos caseros!.

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Necesitarás:

Licuadora o batidora: Yo prefiero la licuadora (aquí lo llama «juice extractor» porque al contrario de la batidora puede sacar el jugo de cualquier fruta, puedes meterla sin pelar ni cortar y no necesitas mezclarlo con ningún líquido. Yo ya me he hecho con una (asegúrate de que sea fácil de limpiar, porque sino no la usarás).

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Fruta fresca: Mejor de temporada y tomarlo recién hecho para que conserve todos sus nutrientes (pero si no tienes tiempo o se te ha acabado, puedes utilizar fruta troceada congelada).

Alguna verdura: Espinacas, kale, pepino, zanahorias… si les añades fruta no notarán su sabor.

Leche o yogurt: Si no tienes licuadora o quieres aportar proteínas puedes añadir leche, yogurt o cualquier bebida vegetal (soja, avena, arroz).

Para endulzar: Si no quieres añadir azúcar puedes añadir estevia o sirope de arce, pero la fructosa de la fruta es lo suficientemente dulce (un truco es utilizar como base plátano o manzana, que van bien con todo).

Para aliñar: Si les quieres dar un toque mediterráneo (sobre todo a los de verduras, puedes añadirles un chorrito de aceite de oliva).

Presentación: No te olvides de ponerlo en un vaso bonito y con pajita! Parecerá que están bebiendo el mejor de los manjares…

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Receta de Smoothie de manzana y espinacas:

1 manzana entera

1 kiwi pelado

½ plátano pelado

1 puñado de espinacas

El zumo de una naranja (si le pones zumo envasado, ten cuidado con los azúcares!)

Se echa todo en la licuadora y se distribuye en dos o tres vasitos añadiéndoles un poco de zumo a cada uno. ¡Y ya está! Buenísimo… Estoy experimentando recetas, así que en otro post os contaré más.

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