Del sol primaveral a la nieve invernal

El tiempo está revuelto y nosotros también. Nos asomamos a la ventana, un día vislumbramos un rayo de sol y al siguiente nieva. Un día llevamos manga corta y al siguiente guantes y mascarilla. Un día parece que llega la primavera y otro que se acaba el mundo…

Sol

Todos los días, mi compañero de viaje mira el tiempo que va a hacer mañana. Creo que en un intento instintivo de mantener la normalidad. De querer que la vida siga igual. «Hoy va a hacer sol, pero mañana llueve», me dice. Yo me río y le contesto que no vamos a ir de excursión a ningún lugar y que para hacer un picnic en el salón, da lo mismo el tiempo que haga. Pero él dice que es importante saberlo. De alguna manera creo que tiene razón, porque en medio de la incertidumbre, saber qué tiempo va a hacer mañana es una certeza, aunque sea banal.

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Otro día más, miramos por la ventana y vemos las calles vacías, pero sabemos que los hospitales están llenos de personas sufriendo. Y eso nos provoca calma y angustia a partes iguales. Depende del día, nuestros sentimientos varían. Cuando sale el sol, parece que el tiempo pasa más deprisa. Cuando nieva, nos envuelve la melancolía y la quietud. Y cuando llueve, nuestro corazón llora. Pasamos del llanto a la risa en un minuto, con el último chiste que nos envían por WhatsApp. Y entonces reímos, a veces, desmesuradamente. Será porque nos sentimos vulnerables y con los sentimientos a flor de piel.

Tengo una amiga que está feliz en su burbuja casera. Otra que vive angustiada porque el mundo se le viene encima. Una perdida y otra desaparecida. Una que busca la calma, haciendo yoga y leyendo mucho. Otra en ebullición, a punto de estallar. Una amiga puérpera y otra menopáusica. Una que cada vez tiene más sentimientos bipolares. Y otra que se siente rara, porque dice que sus emociones no son suyas… Supongo que, más allá de la situación individual de cada uno, el sentimiento colectivo influye en nuestro estado de ánimo. Para bien y para mal, con emociones confusas, encontradas o incluso contradictorias. Pero esa misma pertenencia a un grupo, es la que nos mantiene unidos, solidarios, comprometidos. La que nos hace luchar por una causa común, ser más empáticos y sentirnos más comprendidos.

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Y así pasamos el tiempo, del sol primaveral a la nieve invernal, y viceversa. Y un día despertamos, queriendo que acabe esta pesadilla y al siguiente, soñando con un mundo mejor. Ese que ya estamos construyendo entre todos.

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