Un Oscar para «Period. End of Sentence»

Los Oscars no sirven sólo para derrochar glamour. También para visibilizar problemas sociales, denunciarlos, despertar conciencias y buscar soluciones. El documental «Period. End of Sentence» ganó el Oscar no solo por informar y derribar los tabúes en India acerca de la menstruación. También por evitar que cientos de niñas dejen la escuela, cerrando la puerta a su educación.

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Cartel del ganador del Oscar a Mejor Documental

Que la menstruación es tabú, ya lo sabemos. Siempre lo ha sido y sigue siéndolo a día de hoy. En los países desarrollados, a muchas nos han educado desde pequeñas a ocultarla o no hablar de ella. A sentirnos enfermas o defectuosas, por sangrar. O a rechazar nuestro cuerpo sucio. Muchos anuncios de higiene femenina ya se encargan de decirnos que si utilizamos sus productos, nuestra vida será mucho más fácil. Nuestra menstruación se volverá invisible e inodora y ya si nos ponemos «alas» volaremos entre arcoíris y nubes de algodón…

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Imagen del Documental «Period. End Of Sentence»

En África muchas niñas no van a la escuela cada mes debido a la menstruación, porque sus familias no tienen recursos para productos sanitarios desechables. Diana Sierra, una diseñadora colombiana a través de su proyecto «Be Girl», fabrica toallas sanitarias reutilizables y otros productos, que ya han sido utilizados por niñas de 12 países. Además, por cada una vendida, donan otra a una niña que lo necesita.

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Imagen del Documental «Period. End Of Sentence»

En Los Ángeles, un grupo de estudiantes del colegio Oakwood, junto a su profesora Melissa Berton, ha ideado “The Pad Project”, un proyecto para concienciar y educar a niñas y niños sobre la menstruación. También para ayudar a instalar máquinas que vendan toallas sanitarias. Y esto no sólo favorece que tengan acceso a productos de higiene básicos, también que generen un ingreso económico propio que les dé independencia y seguridad.

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Imagen del Documental «Period. End Of Sentence»

De este proyecto, surge el documental de 25 minutos realizado por mujeres «Period. End of Sentence». Sus protagonistas son las mujeres de la aldea rural Hapur en India, donde no tienen acceso a productos de higiene femenina ni saben cómo se utilizan. Donde hablar de la menstruación es tabú y hay un montón de estigmas sobre ella. Y donde muchas chicas renuncian a su educación porque dejan de ir a la escuela. Y si lo hacen… ¿Cómo van a aprender el funcionamiento de su cuerpo, a aceptarlo, a cuidarlo y a quererse a sí mismas? En el documental también queda reflejado como hay comerciantes (hombres) que no quieren vender las compresas y templos que impiden el acceso a las mujeres con la regla.

La realizadora estadounidense de origen iraní, Rayka Zehtabchi y la profesora y productora del documental, Melissa Berton, subieron eufóricas a recoger su premio, junto al resto del equipo. Orgullosas no sólo por el reconocimiento a su trabajo, sino también por conseguir dar mayor visibilidad e importancia a este tema. Zehtabchi, de 25 años, dijo unas breves palabras llenas de humor al recoger el premio: “No lloro porque tenga la regla. No puedo creer que una cinta sobre menstruación acaba de ganar un Oscar. Gracias, gracias Netflix por darnos una plataforma”.

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Fuente: ABC

Pero más allá de los problemas higiénicos y de educación que genera la menstruación, hay una realidad mucho más grave. La que trata a las mujeres de «impuras» durante su periodo. En muchos países subdesarrollados, son aisladas en «chozas menstruales» con malas condiciones sanitarias y de ventilación.

Según un informe de la ONU de 2011, a las mujeres y niñas se les prohíbe tocar a otras personas, al ganado, a los vegetales, plantas y frutas. Tampoco se les permite tomar leche o productos lácteos y su acceso a agua limpia es limitado. El «Chhaupadi» data de hace siglos y tiene sus raíces en los tabúes hindúes sobre la menstruación. “En algunas partes del oeste de Nepal todavía se cree un dios o una diosa podría enfurecerse si se incumple esa práctica, lo que puede resultar en una vida corta, la muerte del ganado y la destrucción de los cultivos. Que si una mujer toca la fruta, se va a caer del árbol antes de que esté madura o si va a por agua, el pozo se secará”, añade el informe. En algunas zonas, prohíben a las niñas leer, escribir o tocar libros durante su menstruación por miedo a enfurecer a Saraswati, la diosa de la educación. El Chhaupadi fue declarado ilegal por la Corte Suprema de Nepal en 2005, para erradicarla a nivel nacional, pero todavía persiste. La aldea de Gajra fue declarada “zona libre de chhaupadi” en 2015, pero según el departamento de desarrollo de las mujeres en el lugar, «más de 70% de las 138.000 personas en el distrito aún practican esta costumbre».

Y esto no es lo peor… Lo peor es que muchas niñas fallecen por inhalación de humo dentro de estas chozas, mordeduras de serpiente o falta de cuidados básicos, como la chica de 15 años que murió hace dos años en Nepal por encender una fogata para calentarse. Y no es la única, porque según el inspector de Policía de Accham, Badri Prasad Dhakal, al menos 10 niñas han muerto en chozas similares en esa zona en los pasados nueve años.

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Chozas menstruales. Fuente: Getty Images

No dejemos que el estigma de la menstruación siga provocando dolor y desigualdad. Empecemos por aceptarlo como algo bueno, puro y natural, porque sólo así dejará de ser sucio y doloroso. Forma parte del ciclo vital  de la mujer que nos permite sentirnos vivas y preparadas para crear vida. Transmitámoslo así a nuestros hijos y a todos los niños y niñas, en los colegios y en las familias. Es fundamental que se sigan haciendo documentales como éste y que sean premiados, para seguir despertando conciencias y dar visibilidad a problemas sociales silenciosos y silenciados.

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