Viajar nos hace más felices que comprar

A muchos de nosotros viajar nos hace más felices que comprar cosas materiales. Esta afirmación, también la corroboran psicólogos y científicos de todo el mundo.

Un estudio de la Universidad Estatal de San Francisco publicado en el Journal of Positive Psychology, concluye que nos hace más felices generar recuerdos en base a experiencias y vivencias personales como viajar, que comprando bienes materiales de manera compulsiva. La investigación afirma que la gratificación instantánea generada al adquirir objetos como ropa o joyas, es sólo pasajera. Por el contrario, las experiencias permanecen en nuestros recuerdos para siempre. Además, rompen con la monotonía y mejoran nuestro estado de ánimo. Viajar implica vivir de forma diferente, mientras que comprar, no provoca un cambio sustancial en nuestra vida.

Viajar

El viaje nos hace feliz antes, durante y después de llevarlo a cabo. Sus beneficios son evidentes a nivel físico y mental. Hacer un viaje, supone prepararlo, disfrutarlo y recordarlo. Prepararlo, nos da la oportunidad de soñar despiertos y generar expectativas e ilusiones. Disfrutar de otros lugares, culturas y comidas, nos permite aprender cosas nuevas. Sobrevivir en otro país nos hace ser más competentes, adaptarnos mejor a la vida y aumentar nuestra autoestima.

Viajar

Viajar, abre la mente y el espíritu. Nos pone en contacto con otras personas e ideas. Ayuda a encontrar nuevos retos, estrategias y soluciones en nuestro día a día, no sólo a nivel personal, también profesionalmente. Percibir otras realidades, nos ayuda a relativizar los problemas cotidianos, a valorar lo que tenemos y a cambiar lo que no queremos. Pero sobre todo nos hace redimensionarnos. Ya lo decía Gustave Flaubert: «Viajar te hace modesto, porque te hace ver el pequeño lugar que ocupas en el mundo».

Viajar

Hay cosas que el dinero no puede comprar. Experiencias, recuerdos… Hay personas que prefieren gastar su dinero en cosas materiales, porque duran más. Si, las experiencias son efímeras. Apenas duran minutos, horas o días, pero permanecerán para siempre en nuestro interior y la satisfacción que producen en nosotros, no tiene precio.

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