Volver…

Toca volver. Volver a desempolvarse la arena de los pies. Quitarse la sal del cuerpo. Cortarse los últimos rayos de sol enredados en el pelo. Cambiar las chanclas por los zapatos, el bañador por la corbata, el pareo por la falda ajustada. La cara lavada, por el maquillaje. Los zumos de frutas tropicales, por el café. Las horas de sueño infinitas, por el despertador. Las palmeras, por los rascacielos. Las historias leídas con la imaginación, por noticias de cruda realidad. Guardar la ropa de verano en el armario, los buenos momentos en la memoria y los bellos paisajes en la retina. Volver a la rutina. Cambiar la marcha de la bici y la brisa marina, por el viento de la prisa…

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Final del verano. María de Valvanera

Pero me gusta el viento de otoño que todo lo agita. Los rascacielos. Las chaquetas de invierno. El café y el chocolate caliente. Estar despierto. El movimiento de las ciudades. Volver a empezar otro libro. Los nuevos retos e ilusiones.

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Rascacielos. María de Valvanera

Y ahora que toca volver, siempre está bien recordar a los grandes, para tener claro la dirección, el destino y no equivocarse de camino… Feliz Vuelta!

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Carretera. María de Valvanera

“En muchos viajes, seguir los caminos marcados evita que nos perdamos. Pero muchas veces los caminos más transitados son los más peligrosos. No debemos seguir, como ovejas, al resto del rebaño, porque nos lleva a donde el rebaño quiere, no a donde nosotros debemos ir”. Séneca

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