El último viaje al Rock & Roll de los 60

Este fin de semana y el anterior, se celebró en el desierto de Coachella (California) el “Desert Trip”, que lejos de ser uno más, fue un evento único, memorable e irrepetible y al que muchos llaman ya el festival del siglo.

Único, porque reunió durante tres días y después de más de medio siglo, a las leyendas del rock and roll de los años 60 que todavía quedan vivas. Bob Dylan, The Rolling Stones, Neil Young, Paul McCartney, The Who y Rogers Waters, tocaron en el mismo escenario.

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Memorable, porque seguro que las más de 75.000 personas que tuvieron la oportunidad de estar allí, recuerdan este evento como la última oportunidad de volver a revivir aquel sonido irrepetible de la época dorada del rock and roll. Muchos de los espectadores han crecido con esos músicos, por lo que la media de edad de estrellas y fans era la misma: 60 años y algunos iban acompañados de sus hijos y nietos.

Irrepetible, porque será casi imposible que vuelvan a reunirse, pese a que las entradas se agotaron en cinco horas. Dice Paul Tollett, presidente de la promotora, que se entrevistó con todos uno por uno, fue a verlos en directo y tardó más de dos años en convencerlos, pero tenía claro que o tocaban los seis o el concierto no se hacía y finalmente lo consiguió.

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Dylan subió al escenario con la sobriedad del blanco y negro, sin estridencias, cómo acostumbra a hacer, pero con esa autenticidad musical que le caracteriza. Tocó dieciséis canciones que narraron su pasado y presente, al compás de imágenes que recordaban su compleja trayectoria musical, con notas del mejor country, folk, rock y blues, desde “Rainy Day Women…” pasando por las incombustibles “Don´t Think Twice It´s all Right” y “Like a Rolling Stone”, hasta “Masters of War”.

Después salieron The Rolling Stones, con la ostentación que les caracteriza y los grandes éxitos con los que llevan dando la vuelta al mundo ya demasiados años, aunque demostraron con su espectacular puesta en escena que siguen siendo los que mejor saben montar el show y revolver al público de sus asientos. Tocaron sólo un tema del nuevo disco, “Ride´Em on Down” y una versión de “Come Together” de The Beatles, para demostrar que aunque unos fueran los buenos y otros los malos, siempre fueron amigos…

Paul McCartney les devolvió el guiño al día siguiente, cantando “I wanna be your man”, single que Lennon y él escribieron para The Rolling Stones, homenajeó a Hendrix y a Lennon y cantó temas de The Beatles y de su carrera en solitario.

Para muchos, uno de los mejores momentos de la noche fue cuando el ex- Beatle compartió escenario, canciones y acordes con Neil Young. El canadiense, que apoyó a la comunidad nativa de Dakota del Norte posicionándose en contra de un oleoducto que puede arruinar el agua de sus tierras, empezó en solitario y luego tocó con banda, desde la preciosa “Harvest Moon” hasta las guitarras mas desatadas. Young acabó con “Rockin´In The Free World”, criticando a Trump y metiéndose al público en el bolsillo.

Un público que pagó entre $400 y $3.000 por vivir la experiencia de sus vidas, rodeados de desierto con zona VIP, hoteles caros y comida creativa… en un intento de buscar ese espíritu rebelde casi extinguido, embarcándose en el que probablemente sea el último viaje a la época dorada del rock and roll.

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