Flores gigantes en un palacio de cristal

Estos días las redes sociales están invadidas con selfies de gente posando junto a flores gigantes. Se trata de una curiosa exposición que estará en el Parque del Retiro de Madrid hasta febrero. La vista es espectacular, desde dentro y desde fuera del maravilloso Palacio de Cristal, pero dichas flores, que forman parte de una instalación más compleja en su significado, simbolizan mucho más que la aparente belleza…

Flores gigantes

Recogen la mirada del artista kosovar Petrit Halilaj, cuyo trabajo siempre está ligado a la historia de su país y las tensiones políticas y culturales. Los recuerdos infantiles, la guerra y su condición de refugiado, hacen que sus temas giren en torno al hogar, la naturaleza, la identidad y la cultura, a través del dibujo, la escultura, el vídeo, la instalación o la escritura.

Flores gigantes

Los Bowerbirds

El artista, para crear la instalación, se ha inspirado en los “bowerbirds”, unas aves originarias de Nueva Guinea y Australia. Los machos, construyen elaboradas estructuras a modo de nido (bowers) decoradas con objetos de colores brillantes, como ritual de cortejo para atraer a las hembras. Su sorprendente trabajo, ha convertido el bucólico palacio de cristal, en un gran nido que conecta el interior con el exterior.

Flores gigantes

Las flores gigantes

Las flores gigantes, las semillas y los comederos, tienen la doble función de atraer por un lado a las aves y por otro a los visitantes, para que transiten libremente, integrándose en el entorno natural.

Las flores que decoran el nido, son forsythias, semillas de palma, flores de cerezo, amapola, clavel y lirio. Están realizadas con acero y lienzo pintado de diferentes colores. Son fruto del trabajo colaborativo con su compañero, el artista Álvaro Urbano y buscan hacer pública una historia de amor, en un edificio de estructura transparente, en comunión total con la naturaleza.

Flores gigantes

El cuervo blanco

Los pájaros, son un elemento recurrente en el trabajo de Halilaj y simbolizan la libertad y la transgresión de los límites y las fronteras, por los que lleva luchando toda su vida.

La presencia inquietante de un cuervo blanco, con cierta apariencia humana abrazando a un tronco, pone de manifiesto la trascendencia de la escultura. Bajo el título “History of a Hug” (Historia de un abrazo) narra, de forma surrealista, un momento importante de la historia familiar del autor. Cuando su abuelo, que trabajaba en el campo, se entera de que su esposa ha dado a luz a su primer hijo. Incapaz de expresar en público su inmensa alegría, signo de debilidad en una sociedad patriarcal, abrazó su herramienta de trabajo con tanta fuerza que casi la rompe. El cuervo blanco simboliza también la diversidad y la resistencia al cambio para ser aceptado.

Flores gigantes

Por otro lado, la escultura “Here to Remind You” (Aquí para recordarte), representa dos patas doradas gigantes de pájaro, que parece que se hayan posado ahí, de forma permanente, para proteger su nido. El artista declaraba recientemente a los medios: “En España tengo la libertad personal que no encuentro en mi país. Ser una persona homosexual supone que mi amor no es plenamente reconocido ni por mi familia ni por la mayoría de la sociedad kosovar”. Es triste que todavía haya personas y culturas que rechacen lo que no entienden, pero esperanzador que el arte siga expresando pasiones y traspasando fronteras.

Tal vez ahora, y en medio de estos difíciles momentos, entendamos mejor la frase que da título a esta bonita y onírica instalación: “A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados”…

Flores gigantes

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