Los niños vuelven al cole

Esta semana vuelven el cole muchos niños españoles, después de seis meses, entre el confinamiento y las vacaciones de verano. Una vuelta más incierta y rara que nunca, en la que los niños también tienen sus dudas, miedos e incertidumbres. En este artículo, en el que he recopilado el sentir de varios padres, profesores y alumnos, hablo más en profundidad sobre “La incierta vuelta al cole”.

Hoy íbamos al cole con la melodía en la radio de “El final del verano”. Decían los locutores, que los de “El Duo Dinámico” se habían convertido en unos expertos creadores de himnos. Primero, con esta canción (que se hizo conocida por el último capítulo de la serie “Verano Azul”) y después con el “Resistiré”, durante el confinamiento. Lo cierto es que el verano se acababa con la tristeza por la muerte de Chanquete y el curso empezaba con la alegría de la “La Vuelta al Cole”, promovida por los grandes almacenes y aquella serie protagonizada por “Los Serrano”. Una mezcla de “todo lo bueno se acaba y lo bueno está por venir”.

Cole

Este año, los primeros días de colegio están provocando, sin duda, una mezcla de sentimientos encontrados. Más confusos y difuminados,  si cabe, por la barrera física de la mascarilla y la distancia social. La felicidad de los niños por el reencuentro con sus amigos y la frustración de no poder abrazarles, ni sonreirles. Contentos de volver al cole y ver a los profes, pero con el escepticismo de no saber cuánto durará. Los padres confiados de que se han tomado medidas, pero con la incertidumbre de si serán suficientes o acertadas. Alegres de que vuelvan a socializar y ver a sus compañeros, pero apenados por sentir que se les está robando un trocito de infancia que ya no volverá.

Entretanto, debemos intentar como siempre, sacar el lado positivo. Apoyarnos más que nunca unos a otros, padres, profesores y alumnos. Aceptar y respetar las decisiones del que no piensa igual que nosotros, porque cada uno gestionamos las emociones de acuerdo a unas circunstancias, espacios y tiempos diferentes. Vivir este nuevo curso como un año lleno de retos y nuevos aprendizajes. Adquirir más herramientas para la aceptación de cambios, gestión de miedos y frustraciones.

Los padres estamos divididos entre la sonrisa y el corazón partido… por pensar que nuestros hijos deben llevar la mascarilla todo el día, que tienen el patio dividido por clases y no pueden salirse de la fila, compartir, tocarse o jugar al balón. También tenemos la esperanza de que toda esta situación sirva para cambiar prioridades, mejorar métodos y contenidos. Para disminuir la distancia entre niños y niñas. Y que jueguen juntos, aunque no revueltos, a otros entretenimientos recuperados o inventados.

Hoy una niña lloraba en el parque. Estaban jugando a “que viene el lobo malo”. Otros niños se han inventado un nuevo juego: “el infectado”. Es su manera de afrontar la realidad. En nuestras manos está escucharles, apoyarles y motivarles. Ahora que llevamos mascarillas, padres y educadores, debemos aprender a sonreírles con los ojos y apaciguarles con nuevas palabras. Así es como yo lo siento.

Ya echo de menos la espontaneidad, el desorden y el caos que provocan los gritos y las carcajadas de los niños, pero al menos puedo volver a escuchar sus cuchicheos, sus voces y sus risas…

¡Buena vuelta al cole para todos, niños y adultos!

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